17 oct. 2011

El uso del tenedor, cuchara y vaso a la hora de comer

Ante todo quería deciros, que no soy experta en nada, soy una mami como cualquier otra. Así que esto que cuento ha sido la experiencia con mi hija.

Desde siempre Noa ha sido muy especial con sus manos. Actualmente tiene dos años y cinco meses. Cuando nació tenía sus manitas a los pocos minutos entrelazadas, y de ahí no había manera de soltarlas. Poco a poco, al paso de los meses, ella tenía sus manos entrelazadas, y tocarlas era un calvario para ellas. A base de ser muy pesados, acepto que le tocáramos las manos. Actualmente sus manos siguen siendo especiales para Noa, tiene que ir tocando todo por donde pasa, como para sentirlo y la sombra de sus manos, de perfil, moviendo sus deditos, tocando o teniendo algo en las manos, es un juego y una forma de interactuar ella con las cosas.
Esto os lo cuento para que entendáis, que el hecho de yo coger a Noa su manita e imitar el movimiento para meterse la cuchara o el tenedor en la boca, era toda una odisea. Primero no quería cogerlo, tan solo lo cogía para tocar las puntas del tenedor, pero no intentaras que lo cogiera por el mango. Le dejábamos el tenedor mientras le dábamos nosotros de comer para que lo explorara, y poco a poco empezó a ser parte de ella.
Igualmente con la cuchara, le dábamos de comer nosotros y ella jugaba con la cuchara, pero nunca intentaba meter la cuchara en el plato.
Otra cosa que os tengo que aclarar es que Noa es una niña muy limpia, jamás metió tampoco las manos en el puré, como para después metérselo en la boca.
Con lo cual, la primera presencia del tenedor y la cuchara con Noa ha sido como un juego, tenerlos ahí y que los cogiera por el mango y lo mirara era ya todo un acierto.
Hará cosa de unos cuatro meses, empezamos a modularle el uso del tenedor. También quiero aclararos otra cosa, Noa es muy selectiva con la comida, así que hasta que no encontramos una comida de su gusto para enseñarle usar el tenedor, ha sido otra odisea. Llego a nuestra vida la mejor amiga del tenedor... "las salchichas de pollo", esas son riquísimas y a ella le encantaban. Así que empezamos aprovechando eso para que si quería mas, dejábamos el tenedor en el plato y que ella intentara cogerlo y pinchar.... jajajajaj todo un desacierto, así de claro, Noa cogiera el tenedor y me lo daba a mí para que le diera de comer.
Poco a poco, y esto lo digo así, muy poco a poco, semana tras semanas, nos poníamos mas retos, si me lo daba el tenedor....¡¡¡muy bien¡¡¡ y le daba de comer. Al día siguiente intentaba otra vez y poco a poco, conforme ella me dejaba, le cogía su manita y le hacia el movimiento de comer... coger el tenedor, pinchar la salchicha y metérsela en la boca y todo con un ¡¡¡muy bien¡¡¡, a lo mejor solo me dejaba que se lo hiciera una vez o dos, pero ya era un buen avance. Todo con mucha paciencia, y quizás un día me dejaba y otro no. Apareció otro manjar para No, el pescado a la plancha, es nuestra cena de todas las noches. Dorada, lenguado, rosada, panga... todas las noches hay pescado a salvo de alguna que tenemos salchichas y otra puré de calabacín, o buenas noches (repito es muy selectiva con ciertas comidas). Y si os digo la verdad, mejor con el pescado que con las salchichas, le debe de encantar porque no se lo come... ¡¡¡¡ lo engulle¡¡¡¡. Ahí empezó a coger el tenedor ella, creo que porque mami es muy lenta, tiene que darle de comer también a la hermana y ella es impaciente.
Con tanto hacerle el movimiento, había veces que ella lo hacía sola y otras veces me pedía con sus gritos que le diera yo, pero, hoy, puedo decir que mi hija come con tenedor ella sola y de lujo.

La cuchara me ha dejado más sorprendida aun. Le daba la cuchara y lo que hacía era como hacer círculos o dibujos en el puré. Poco a poco le hacía lo mismo, le modulaba el movimiento de comer, coger la cuchara, llenarla, pasarla por el filo del plato para que no gotee, llevarla a la boca para ello acercar la cabeza al plato, y si se quedaba un poquito en la comisura de la boca limpiarla.... y.... ¡¡¡sorpresa¡¡¡ ella hace ese movimiento exactamente como yo lo hacía. Un día tras otro hacíamos lo mismo, pensar que la primera vez que te pones, lo hacía tan solo una vez, pero poco a poco aceptaba más y hasta conseguimos que se coma todo el plato. Hay que tener muchísima paciencia con estos niños, hay que tener muchas ganas pero sobre todo, hay que saber que ellos pueden aprender. A mí con la cuchara me ha demostrado mi hija dos cosas:
Una que ella es una perfeccionista nata, cada avance que da es perfecto, lo consigue de un modo exacto, paso a paso.
Y dos... que todo lo que nos propongamos lo vamos a conseguir, porque ella quiere y porque estaremos a su lado por conseguirlo, aunque lo veamos tan lejano como veíamos que comiera sola.

Espero que con estas palabras, otra mami con un problema similar coja fuerzas y vea que si es posible, nosotros hemos tardado más de cinco meses en ponernos a diario y una lucha por conseguirlo, pero solo ella sabe a dónde quiere ir y nosotros le guiaremos en ese camino para conseguir sus metas.

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